jueves, 19 de septiembre de 2019

PAUTAS PARA EL TEMA Y EL RESUMEN


RESUMEN

Extensión: un 25% del texto original
Objetivo: diferenciar las ideas principales y recoger el contenido global del texto, no solo partes de él.
Evitar: introducir datos irrelevantes, las expresiones «el autor dice», «el texto habla»…, la 1persona, las valoraciones y las opiniones personales, las frases literales y expresiones muy subjetivas.
Usar: la 3persona o frases impersonales, un registro culto o formal, pero sencillo.

TEMA

Extensión: el menor número de palabras posible.
Usar: una frase nominal:
- Sustantivo abstracto + sintagma preposicional: El resurgimiento de grupos neonazis
- Sustantivo abstracto + adjetivo: La violencia neonazi
- Sintagma nominal seguido por una aposición: La violencia neonazi: un peligro social
Evitar: fórmulas introductorias como «el texto trata»… Identificar el tema con el título. Usar una frase del texto como tema

LAS LENGUAS DE ESPAÑA Y EL ESPAÑOL EN EL MUNDO. 3ºESO




Consulta en el libro de texto y en Internet para responder a las siguientes preguntas:


1. ¿De qué lengua derivan las llamadas lenguas romances?
2. ¿Cuál es la lengua oficial en todo el territorio español?
3. ¿Qué otras tres lenguas son oficiales en algunas zonas de España?
4. ¿Cuál es la única lengua hablada en España que no proviene del latín?
5. ¿Por qué fue importante el rey Alfonso X el Sabio en el desarrollo del castellano?
6. ¿Qué dos variedades del español hay?
7. Nombra al menos cuatro lenguas que hablaban en América antes de la llegada de los españoles.
8. ¿Cuántos millones de hablantes de español hay en el mundo?
9. ¿En qué posición se encuentra el español en el ranking de lenguas más habladas? ¿Cuáles están primero?
10. ¿En qué territorios, además de España y los países hispanohablantes de Latinoamérica, se habla español?

lunes, 16 de septiembre de 2019

CUENTO DE MILLÁS



EL PARAÍSO ERA UN AUTOBÚS, de Juan José Millás

Él trabajó durante toda su vida en una ferretería del centro. A las ocho y media de la mañana llegaba a la parada del autobús y tomaba el primero, que no tardaba más de diez minutos. Ella trabajó también durante toda su vida en una mercería. Solía coger el autobús tres paradas después de la de él y se bajaba una antes. Debían salir a horas diferentes, pues por las tardes nunca coincidían.

 Jamás se hablaron. Si había asientos libres, se sentaban de manera que cada uno pudiera ver al otro. Cuando el autobús iba lleno, se ponían en la parte de atrás, contemplando la calle y sintiendo cada uno de ellos la cercana presencia del otro.

Cogían las vacaciones el mismo mes, agosto, de manera que los primeros días de septiembre se miraban con más intensidad que el resto del año. Él solía regresar más moreno que ella, que tenía la piel muy blanca y seguramente algo delicada. Ninguno de ellos llegó a saber jamás cómo era la vida del otro: si estaba casado, si tenía hijos, si era feliz.

A lo largo de todos aquellos años se fueron lanzando mensajes no verbales sobre los que se podía especular ampliamente. Ella, por ejemplo, cogió la costumbre de llevar en el bolso una novela que a veces leía o fingía leer. A él le pareció eso un síntoma de sensibilidad al que respondió comprándose todos los días el periódico. Lo llevaba abierto por las páginas de internacional, como para sugerir que era un hombre informado y preocupado por los problemas del mundo. Si alguna vez, por la razón que fuera, ella faltaba a esa cita no acordada, él perdía el interés por todo y abandonaba el periódico en un asiento del autobús sin haberlo leído.

Así, durante una temporada en que ella estuvo enferma, él adelgazó varios kilos y descuidó su aseo personal hasta que le llamaron la atención en la ferretería: alguien que trabajaba con el público tenía la obligación de afeitarse a diario.

Cuando al fin regresó, los dos parecían unos resucitados: ella, porque había sido operada a vida o muerte de una perforación intestinal de la que no se había quejado para no faltar a la cita; él, porque había enfermado de amor y melancolía. Pero, a los pocos días de volver a verse, ambos ganaron peso y comenzaron a asearse para el otro con el cuidado de antes.

Por aquellas fechas, él ascendió a encargado de la ferretería y se compró una agenda. Entonces, se sentaba tan cerca como podía de ella, la abría, y con un bolígrafo hacía complicadas anotaciones que sugerían muchos compromisos. Además, comenzó a llevar corbata, lo que obligó a ella, que siempre había ido muy arreglada, a cuidar más los complementos de sus vestidos. En aquella época ya no eran jóvenes, pero ella comenzó a ponerse unos pendientes muy grandes y algo llamativos que a él le volvían loco de deseo. La pasión, en lugar de disminuir con los años, crecía alimentada por el silencio y la falta de datos que cada uno tenía sobre el otro.

Pasaron otoños, primaveras, inviernos. A veces llovía y el viento aplastaba las gotas de lluvia contra los cristales del autobús, difuminando el paisaje urbano. Entonces, él imaginaba que el autobús era la casa de los dos. Había hecho unas divisiones imaginarias para colocar la cocina, el dormitorio de ellos, el cuarto de baño. E imaginaba una vida feliz: ellos vivían en el autobús, que no paraba de dar vueltas alrededor de la ciudad, y la lluvia o la niebla los protegía de las miradas de los de afuera. No había navidades, ni veranos, ni semanas santas. Todo el tiempo llovía y ellos viajaban solos, eternamente, sin hablarse, sin saber nada de sí mismos. Abrazados.

Así fueron haciéndose mayores, envejeciendo sin dejar de mirarse. Y cuanto más mayores eran, más se amaban; y cuanto más se amaban más dificultades tenían para acercarse el uno al otro.

Y un día a él le dijeron que tenía que jubilarse y no lo entendió, pero de todas formas le hicieron los papeles y le rogaron que no volviera por la ferretería. Durante algún tiempo, siguió tomando el autobús a la hora de siempre, hasta que llegó al punto de no poder justificar frente a su mujer esas raras salidas.

De todos modos, a los pocos meses también ella se jubiló y el autobús dejó de ser su casa.

Ambos fueron languideciéndose por separado. El murió a los tres años de jubilarse y ella murió unos meses después. Casualmente fueron enterrados en dos nichos contiguos, donde seguramente cada uno siente la cercanía del otro y sueñan que el paraíso es un autobús sin paradas.

Pautas para hacer un buen RESUMEN


¿Cómo hacer un buen resumen de un texto?

Resumir un texto consiste en reducir de forma breve, clara y precisa el contenido esencial de un texto, eliminando todo lo accidental, secundario o accesorio.

Debemos seleccionar las ideas, hechos, sentimientos, sensaciones, situaciones o acciones que sean imprescindibles, o sea, que sean básicos, principales o importantes, dejando de lado todo lo que no sea relevante.

La extensión del resumen no debe ser superior al 20 o 30 % del texto inicial. Se trata de redactar de nuevo el contenido abreviándolo, pero de modo objetivo, sin valoraciones, y usando palabras propias, no copiando o repitiendo las frases del texto original.

Para elaborar un resumen conviene haber hecho antes una lectura profunda, un buen subrayado y esquema de ideas. Una vez que tengas hecho el esquema de ideas, el resumen resulta hacerlo muy fácil, pues únicamente tienes que redactar en varias oraciones lo que en el esquema has enunciado de modo sintético y con números o guiones.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Valoración crítica "EL LÁPIZ DEL CARPINTERO"


VALORACIÓN CRÍTICA DE EL LÁPIZ DEL CARPINTERO

Es una novela escrita por Manuel Rivas en 1998 y llevada a la gran pantalla en 2003. El escritor, nacido en La Coruña en 1957, es también ensayista, poeta y periodista. Su obra se desarrolla principalmente en gallego, siendo ganador del Premio de la Crítica de narrativa gallega en 1989 por la obra “Un millón de vacas”.

Esta obra tiene como eje argumental una historia de amor enmarcada en la guerra civil española entre los personajes de Marisa Mallo y el doctor Daniel Da Barca, ensombrecida por la envidia creciente de un sargento franquista. La trama está narrada desde la óptica de este mismo, un guardia de prisiones de Santiago de Compostela, Herbal, que será el que presente a los diversos personajes que van apareciendo en la novela, la mayoría de ellos prisioneros detenidos tras la sublevación militar del 36. 
Herbal fue carcelero en distintas prisiones durante la Guerra Civil española y ahora trabaja en un club de alterne. Le cuenta a una de las prostitutas sus experiencias pasadas relacionadas con Daniel Da Barca, un doctor republicano encarcelado y novio de Marisa Mallo, amor desde la infancia de Herbal. Este se erige en ciertas ocasiones como su protector y en otras como su yugo. Su buen comportamiento con Daniel está movido por un lápiz de carpintero que perteneció a un pintor al que fusiló, y que funciona como una voz interior que le dicta lo que ha de hacer. Finalmente, tras varias estancias por diversas cárceles españolas, el doctor Da Barca se casa con Marisa Mallo y no es liberado hasta los años 50. Por su parte, Herbal es encarcelado por asesinar a su cuñado, que trataba se forma pésima a su hermana. Al terminar su relato Herbal le regala el lápiz del carpintero a la prostituta con la que se sincera.

El autor sitúa la trama en un momento determinado de la Historia de España y en una zona concreta mediante la mención de fechas, lugares, hechos y personajes (las elecciones de febrero de 1936, la revolución minera de 1934, la figura del General Franco o la catedral de Santiago). Además, el autor hace referencia a tiempos previos la guerra mediante los recuerdos de la infancia de Herbal.

En cuanto a su estructura externa, la novela se divide en veinte capítulos; y en su estructura interna se diferencia el planteamiento, que engloba la presentación de los personajes y el ingreso en prisión de Da Barca; el nudo, compuesto por el paso del doctor por las cáceles de Santiago, de Coruña y de Valencia; y el desenlace, que recoge cuando el doctor es liberado y Herbal encarcelado por la muerte de su cuñado. Cabe destacar la gran cantidad de saltos en el tiempo y la falta de guiones para introducir diálogos, herencia de la experimentación narrativa de años anteriores, y el registro coloquial que emplean los personajes para comunicarse entre ellos. Esto aparece unido a un lenguaje con una gran carga de poeticidad, plagado de metáforas e imágenes simbólicas, como la presencia del reloj parado en la estación, símbolo del estancamiento global que vivía en país durante el periodo de la guerra. 

También resulta llamativa la convivencia entre la crueldad presente en el ambiente en el que se mueven los personajes –las cárceles, las enfermedades…- con la fantasía que viene de la mano del lápiz del carpintero y la figura del pintor asesinado, que recuerda al realismo mágico hispanoamericano de los años 60. Rivas también trata un tema muy actual como es el machismo y la baja consideración de la mujer a través del personaje de Beatriz, la hermana de Herbal, y su marido.

Con todo, se puede afirmar que “El lápiz del carpintero” es una novela que refleja la dura realidad española de los años treinta, acompañada de una idílica historia de amor que aporta esperanza a la miseria.

martes, 28 de mayo de 2019

Concurso de huertos escolares

Vota por el huerto del IES!!!
Solo debes pinchar en este enlace y darle a like:

https://youtu.be/LnndTTKGOIg

Gracias!

miércoles, 1 de mayo de 2019

LA GITANILLA. 3º ESO

En el siguiente enlace encontraréis el pdf de La gitanilla, que hemos estado leyendo en clase.
Recordad que tenéis que terminar las 7 páginas que quedaban y hacer un resumen de la historia para entregarlo el martes 7 de mayo.
¡Disfrutad del puente!

https://www.edebe.com/publicaciones-generales/img/cast/830311.pdf

martes, 9 de abril de 2019

LA NARRATIVA DESDE LOS AÑOS 70 A NUESTROS DÍAS. 2º BACH




LA NARRATIVA DESDE LOS AÑOS 70 A NUESTROS DÍAS

El ambiente de libertad en el que comenzó a desarrollarse la cultura española tras la muerte del general Franco (1975) permitió un mejor conocimiento de la literatura española en Europa y de la literatura occidental en España. A ello contribuyó la desaparición de la censura (lo que supuso la publicación de novelas españolas prohibidas en nuestro país y editadas en el extranjero) y la recuperación de la obra de los escritores exiliados.

La novela se vuelve objeto privilegiado de consumo literario. Se convierte en el producto estrella de la industria editorial. Se realizan compañas para promocionar los libros: premios literarios, publicaciones de listas de los libros más vendidos, organización de ferias del libro, firmas en grandes almacenes, etc. Un fenómeno importante son los innumerables premios literarios, que contribuyen a animar el panorama creativo.

Los aspectos más significativos de la novela española en los últimos treinta años son:
1) El carácter aglutinador, puesto que acoge prácticamente todas las tendencias, modalidades, discursos, temas, experiencias y preocupaciones personales.
2) La individualidad, ya que cada novelista emplea un estilo propio con el que expresar su mundo personal y su particular visión del mismo.

En las últimas décadas conviven novelistas importantes de toda la posguerra (Delibes, Cela y Torrente Ballester) junto a algunos novelistas de la "Generación del 50" (Juan Goytisolo, Juan Marsé, Carmen Martín Gaite…) y a los novelistas de la generación del 75 o generación del 68, que, aunque nacieron literariamente en pleno auge experimental, se decantan por una narrativa más tradicional sin abandonar la autoexigencia con novelas de mucha calidad, como Manuel Vázquez Montalbán o Félix de Azúa.

Con los autores antes mencionados, conviven en el panorama literario de los últimos años nuevos escritores dados a conocer después del franquismo: Manuel Vicent, Julio Llamazares, Javier Marías, Luis Mateo Díez, Rosa Montero, Antonio Muñoz Molina, Luis Landero…
Destaca por importancia y por ser, según la crítica, responsable en cierta medida de la vuelta a la narratividad, Eduardo Mendoza. En 1975 publica La verdad sobre el caso Savolta, una novela histórica y a la vez policiaca que aprovecha técnicas experimentales y las pone al servicio de la intriga y la acción y que incluye elementos de subgéneros populares. Otras obras destacadas suyas son La ciudad de los prodigios y El misterio de la cripta embrujada. En 2016 fue galardonado con el premio Cervantes por su trayectoria narrativa.

Aunque no resulta fácil discernir en la nueva narrativa unas corrientes o escuelas definidas; sí es posible identificar ciertas tendencias temáticas puesto que se revaloriza la novela de género, con auténtico auge de la novela negra y la histórica. En todo caso, se mezclan con libertad todos los subgéneros: novela rosa, ciencia ficción, humor... sin perder de vista muchos de los hallazgos de la novela experimental anterior, con abundante uso de la introspección y el flujo de conciencia. Las más relevantes son:

  • Novela policíaca y de intriga: Este subgénero resurge con especial fuerza. Entre sus cultivadores destacan Manuel Vázquez Montalbán, autor de una serie protagonizada por el detective privado Pepe Carvalho, o Plenilunio, de Antonio Muñoz Molina.
  • Novela histórica: se pueden citar como ejemplos El oro de los sueños, de José María Merino; El hereje, de Miguel Delibes, así como la saga protagonizada por el capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte, ambientada en el Siglo de Oro. En los últimos años son frecuentes las novelas históricas contextualizadas en épocas cercanas, especialmente en la Guerra Civil, como Soldados de Salamina, de Javier Cercas;La voz dormida, de Dulce Chacón, o los relatos breves que componen Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez.
  • Novela de la reflexión íntima: Este tipo de narrativa se centra en la búsqueda personal y la reflexión sobre la propia existencia. Obras representativas de esta tendencia son Mortal y rosa, de Francisco Umbral; El desorden de tu nombre, de Juan José Millás, o La lluvia amarilla, de Julio Llamazares.
  • Novela de la memoria y de testimonio: La memoria de una generación y el compromiso son los temas básicos de esta corriente, en la que se encuadran novelistas como Rosa Montero, con Te trataré como a una reina, en defensa de la condición femenina; y la producción novelística de Luis Mateo Díez.
  • Otras tendencias: en la novela de los autores más jóvenes es la de hacer una novela que trata los problemas de la juventud urbana con una estética muy cercana a la contracultura (Historias del Kronen, de José Ángel Mañas, Ray Loriga con Héroes o Lucía Etxebarría en Sexo, prozac y dudas).

En esta época hay que resaltar también el auge del cuento, el cual había quedado relegado durante el periodo del experimentalismo narrativo de los sesenta. Dentro de este subgénero cabe destacar el relato fantástico, donde destaca Cristina Fernández Cubas. La nómina de autores es muy extensa: Manuel Rivas, Eloy Tizón o Marina Mayoral. A ellos hay que añadir los narradores que cultivan el microrrelato, como Luis Landero o Quim Monzó.
En resumen, este es un periodo de enorme vitalidad en el que la narrativa, y más en concreto la novela, se ha convertido en el género hegemónico. Existe una multitud de autores de distintas generaciones que conviven y contribuyen a enriquecer el panorama, en algunos casos con verdaderas obras maestras.


sábado, 23 de marzo de 2019

El Lazarillo. 3º ESO

Pincha en el siguiente enlace para ver las diapositivas trabajadas en clase:

https://es.slideshare.net/crisjuba/el-lazarillo-137937071

Aquí tienes el vídeo que hemos visto en clase de El Lazarillo:

https://www.youtube.com/watch?v=aUl9JlBoKpc

En el siguiente enlace verás una parodia de El Lazarillo:

https://www.youtube.com/watch?v=X7vd5gpguZE


jueves, 14 de marzo de 2019

VALORACIÓN CRÍTICA DE LUCES DE BOHEMIA. 2ºBACH


Luces de bohemia fue publicada por primera vez en 1920 en revista, y en 1924 en forma de libro, con el añadido de tres escenas más (2, 6 y 11). Es el primer esperpento de Ramón Mª del Valle-Inclán, después de pasar por sucesivas etapas de teatro modernista (Marqués de Bradomín), mítico (Divinas palabras) y de farsa (Tablado de marionetas). Supone el intento innovador más importante del teatro español anterior a la Guerra Civil.

La obra recoge las últimas horas del escritor modernista ciego Max Estrella, y su recorrido nocturno por el Madrid de la época, que culmina con su muerte a las puertas de su casa. La obra se prolonga con tres última escenas posteriores a su muerte, a modo de epílogo. Aparecen varios motivos argumentales recurrentes a lo largo de la trama: la tentación del suicidio, la lucidez de los ciegos, la recuperación del décimo de lotería inicialmente devuelto, la falta de dinero, etc. y se desarrollan dos temas básicos: la vida bohemia de principios de siglo, y la realidad socio-política española de la época, presentada de forma muy crítica.

En torno a la bohemia se presentan tanto sus grandezas como sus miserias. Sus representantes se consideran automarginados del mundo burgués, sienten nostalgia por París, literaturizan la vida haciendo continuas referencias literarias, y sobrellevan la miseria como un rasgo de coherencia.

La situación socio-política constituye el fondo de la acción y se incorpora a la trama, especialmente en las tres escenas añadidas, que tienen el nexo común de la presencia del preso catalán. La historia, que se puede situar en el periodo de la segunda década del siglo XX (se hacen alusiones a la Semana Trágica, al gobierno de Maura…), se desarrolla en una época de manifestaciones, huelgas y revueltas populares. Valle Inclán ofrece una reflexión pesimista sobre España, en la que hasta las clases populares se ven denigradas.

En la obra intervienen más de cincuenta personajes. Algunos son reales, como Rubén Darío, o están inspirados en personajes reales, como el propio Max Estrella, inspirado en el escritor Alejandro Sawa, quien murió ciego, loco y en la pobreza. Casi todos están presentados como caricaturas o fantoches a los que se ha aplicado la deformación esperpéntica, incluso animalizados: sólo la madre del niño muerto, la prostituta joven y el preso anarquista están presentados con respeto cierta ternura.

Los más individualizados son el protagonista, Max Estrella, y su lazarillo Latino de Hispalis. El primero es caracterizado como una persona inteligente, con sentido del humor y que, dentro de su degradación, conserva cierto orgullo y lucidez. Es una especie de antihéroe: bohemio, borracho y ciego, consciente de sus contradicciones. Su lazarillo y supuesto amigo, don Latino de Hispalis, es cínico y desleal, irónico con sus iguales y sumiso con la autoridad. Al final, abandona a Max moribundo llevándose su cartera con el billete de lotería que luego resultará premiado.

La gran novedad de la obra radica en los aspectos formales, basada en la “deformación sistemática de la realidad” que anuncia Max al exponer la teoría del esperpento. Esta técnica se refleja en los contrastes entre lo trágico y lo cómico, entre las referencias míticas y las realidades más vulgares. Además, en el lenguaje se combinan los registros más diversos, desde el estilo pedante y cultista de los modernistas hasta el lenguaje popular madrileño, plagado de frases hechas, insultos, etc. Los diálogos son vivos, ágiles y expresivos.

Son especialmente relevantes las acotaciones, que tienen gran valor artístico. Se caracterizan por el estilo nominal, la adjetivación, la riqueza léxica y los recursos rítmicos. Muchas de sus indicaciones no son “teatralizables”. A lo que se añade que, a pesar de que la obra mantiene una unidad de tiempo, cuenta con una gran diversidad de espacios y ambientes. Esto hace que sea difícilmente representable.

En conclusión, es una obra que parte de la realidad histórica para recrearla estéticamente desde una perspectiva crítica, en la que se aprecia la influencia del arte expresionista. El personaje de Max constituye una gran creación que transmite la triste grandeza de las creaciones tragicómicas.

 

miércoles, 13 de marzo de 2019

TEXTO PARA COMENTAR. 2º BCH

¿Por qué no hicisteis nada para evitarlo? de José Luis Gallego

La del cambio climático está llamada a convertirse en una de las mayores traiciones de la historia de la humanidad. La de una generación, la nuestra, contra las que nos han de suceder. Estamos ante una cuestión moral más que ecológica pues sabemos a ciencia cierta que la gran factura del calentamiento global la pagarán las generaciones futuras. A mediados del siglo pasado ya sabíamos que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) generadas por la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) estaban multiplicando su presencia en las capas altas de la atmósfera provocando el calentamiento global del clima de la Tierra. En 1988 la ONU creó el panel de expertos en cambio climático, el famoso IPCC, para seguir su evolución, evaluar las posibles consecuencias y proponer mecanismos de adaptación. En 1990 presentaron el primer informe, en el que detallaban sus modelos de proyección climática: los escenarios hacia los que nos dirigíamos. Ya teníamos la hoja de ruta del calentamiento global: sabíamos que estaba ocurriendo, que nosotros éramos los responsables y que nos conducía al desastre. Sin embargo, desde entonces no hemos hecho más que ir a peor. Las cumbres climáticas se han contado por fracasos. No hemos sido capaces de alcanzar ningún acuerdo ambicioso y vinculante para reducir las emisiones de gases invernadero. Y mientras tanto nos hemos convertido en la primera generación de humanos viviendo en una atmosfera con más de 400 partes por millón (ppm) de CO2 y aumentando. La situación es tan crítica que nuestro rango de prioridades ha cambiado. Ya no hablamos tanto de mitigación como de adaptación. Nuestro mayor afán es ahora contener el aumento de la temperatura media del planeta y que no se nos dispare por encima de los dos grados (uno y medio se propuso ingenuamente en París). Estamos en una nueva fase: la del sálvese quien pueda. El objetivo principal es que lo peor no nos ocurra a nosotros. Nuestro legado no puede ser más miserable. Agacharnos para esquivarla y que la pedrada de un cambio climático catastrófico le pegue en la frente a los que vengan detrás. Ésa es la cobarde estrategia que defiende la mayor parte de los actuales dirigentes políticos mundiales. Y esa va a ser la categoría moral con la que vamos a pasar a la historia, la que nos enfrentará a los reproches de quienes padecerán las consecuencias de nuestra inacción climática. Debemos prepararnos para responder, desde el sonrojo y la vergüenza, a la incómoda pregunta que nos harán cuando lo que sabemos suceda: ¿por qué no hicisteis nada para evitarlo?

Eldiario.es (https://www.eldiario.es/zonacritica/hicisteis-evitarlo_6_754934548.html) 29/03/2018

lunes, 11 de marzo de 2019

LA LITERATURA HISPANOAMERICANA. 2ºBCH

Pincha en el siguiente enlace para recuperar el documental sobre el BOOM DE LA LITERATURA HISPANOAMERICANA visto en clase:

https://www.youtube.com/watch?v=pDIV32ZPEgM

Pincha en el siguiente enlace para leer un artículo sobre Gabriel García Márquez en EL PAÍS:

https://elpais.com/cultura/2019/03/06/actualidad/1551888378_718292.html


Diez casos en los que los hombres borraron de la historia a las mujeres

Pincha en el siguiente enlace para leer el artículo de EL PAÍS sobre diez casos en los que los hombres borraron de la historia a las mujeres:

https://elpais.com/elpais/2019/02/28/icon/1551350254_896686.html

miércoles, 6 de marzo de 2019

LA NARRATIVA DESDE 1940 HASTA LOS AÑOS 70. 2ºBACH


LA NARRATIVA DESDE 1940 HASTA LOS AÑOS 70

La novela de los años 30 había tendido hacia la rehumanización y el compromiso social, tras abandonar la deshumanización de los años 20. En esta línea se encuentra la literatura de Ramón J. Sender, Max Aub, Francisco Ayala, Rosa Chacel, quienes al acabar la guerra marchan al exilio por su apoyo a la República. Su obra se realiza al margen de la literatura que se hace en España y, en general, tratan con insistencia sobre el tema de la guerra.
En España en 1939 el panorama cultural es desolador; muchos autores se han exiliado y la literatura se encuentra determinada por la presión de la censura, que impide que se pueda expresar una denuncia explícita.
En la década de 1940 destacan dos tendencias narrativas: la NOVELA EXISTENCIAL (lo existencial se convierte en uno de los temas fundamentales de la narrativa. Paralelamente a lo que ocurre en la poesía desarraigada, la desorientación, la hostilidad de la vida y la angustia marcan los motivos de parte de la novela de estos años) y el TREMENDISMO (las novelas reflejan los aspectos más desagradables y brutales de la realidad para efectuar una reflexión profunda sobre la condición humana). De la primera tendencia destaca Nada (1944) de Carmen Laforet (Premio Nadal) y de la segunda, La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela:
En los años 50, España empieza a salir del aislamiento y se incorpora a algunos organismos internacionales, en la órbita de EEUU. El incipiente desarrollo del turismo y la industria trae cierta recuperación económica y cambios en los estilos de vida, como las migraciones de los campesinos hacia las ciudades, la difícil inserción de estas personas en los suburbios urbanos. Al mismo tiempo, los jóvenes que han vivido la guerra como niños o adolescentes empiezan a manifestar actitudes críticas respecto al poder y a la división social entre vencedores y vencidos. La colmena, de Cela (1951) es un precedente de la novela social. En ella aparece reflejada la sociedad de la inmediata posguerra.
Se observan en estos años dos grandes tendencias: por un lado, el neorrealismo, que se centra en los problemas del hombre como ser individual (la soledad, la frustración...). La representan Rafael Sánchez Ferlosio, con El Jarama (1956) y Carmen Martín Gaite con Entre visillos (1957). Y, por otro, la novela social (realismo social), que se centra en los problemas de los grupos sociales. Es representada por Jesús Fernández Santos, con Los bravos (1954), entre otros.
El tema de la novela es la propia sociedad española: la dureza de la vida en el campo, las dificultades de la transformación de los campesinos en trabajadores industriales; la explotación del proletariado y la banalidad de la vida burguesa. El estilo de la novela realista es sencillo, tanto en el lenguaje como en la técnica narrativa, se pretende llegar a un amplio público. Los contenidos testimoniales o críticos son más importantes.
Durante la década de los sesenta se detecta un cierto agotamiento del realismo social y una clara evolución hacia la experimentación y la renovación. Los escritores españoles se dejan influir por los autores europeos (Proust, Kafka, Joyce), norteamericanos (Faulkner, Dos Passos) o latinoamericanos (Vargas Llosa, Cortázar, García Márquez) y las novelas pasan a ser más complejas y experimentales. Estas novedades no afectan sólo al argumento o la estructura, también a la ortografía, ya que algunos autores suprimen los signos de puntuación, o los párrafos, y es frecuente que se mezclen los géneros. Ya no se pretende sólo denunciar la situación social, sino que también se persigue la búsqueda de nuevas formas y elementos, como el perspectivismo argumental, el monólogo interior o los continuos saltos hacia atrás o hacia delante en el argumento. Dos novelas son consideradas los modelos de las nuevas tendencias: Tiempo de silencio (1962) de Luis Martín Santos y Señas de identidad (1966) de Juan Goytisolo.
Al llegar los años 70, el periodo predemocrático, surge una gran variedad de tendencias: novelas policíacas, de aventuras, de intriga, costumbristas, fantásticas, de amor, novela negra, etc. Los autores se centran más en la trama y la estructura de la novela es más simple y lineal, más tradicional, dejando atrás la experimentación de la década anterior. Entre los autores y obras más destacados están Juan Benet con Un viaje de invierno (1972); Eduardo Mendoza con La verdad sobre el caso Savolta (1975) o Juan Marsé con Si te dicen que caí (1973).